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se autoriza a hacer uso de los mismos siempre que se cite al autor y
a la web.
Aspectos
técnicos:
Introducción
al arte del Tai Chi Chuan
Bases
técnicas del Tai Chi Chuan
Tui Shou: La función de la forma
Aprender un arte
Artículos
de opinión
Una historia de Tai Chi Chuan,
por Eduardo Monteiro
Cuaderno de notas de un practicante
de Tai Chi, por Juan Carlos Gómez
Tai Chi y Conflicto, por
Eduardo Monteiro
Artículos de la web de la "Escuela Ma Tsun Kuen en Argentina"
http://ma-taichichuan.com.ar/articulos.htm
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Tai
Chi Chuan
En
español
TAIJI QUAN arte marcial técnica de larga vida. Catherine Despuex
No hay secretos. Wolf Lowenthal
Las
piedras de toque del Tai Chi: Las transmisiones secretas de la familia
Yang. Recopiladas por Douglas Wile
Los trece tratados del Tai Chi Chuan. Cheng Man Ching
En
inglés
The Dao of Taiji Quan. Jou Tsung Hwa
Tai Chi Chuan Ta Wen. Questions an Answers on Tai Chi Chuan. Chen Wei
Ming
Tai
Chi Chuan for health and self defense. T. T. Liang
The intrinsic energies of Tai Chi Chuan. Cheng Kung series. Vol 2. Translated
by Stuart Alve Olson
Chi
Kung
En
español
Chi Kung. El camino de la energía. Lam Kam Chuen
La Raiz del Chi Kung chino. Yang Jwing Ming
En
inglés
Warriors of stillness. Meditative tradition in the chinese martial arts
(Vol 1) Jan Diepersloot
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Introducción
al arte del Tai Chi Chuan
El
origen del Tai Chi Chuan es China. "Tai Chi" (Tai Ji) es el
nombre chino del símbolo "Yin - Yang" y "Chuan" (Quan) significa arte marcial.
El
principio encarnado en el símbolo Yin -Yang, es una concepción
fundamental perteneciente a la filosofía china denominada filosofía
Taoísta; que sostiene que el Universo está regido por la
interacción de dos fuerzas polares complementarias y opuestas,
que representan a todos los pares de opuestos que existen (luz - sombra,
frío - calor, suave - duro, etc.) y que por definición no
pueden existir uno separado del otro. A este juego entre Yin y Yang, hace
referencia el nombre de este arte marcial, reflejado en la alternancia
continua entre la suavidad de los movimientos defensivos (Yin), y la potencia
en los movimientos ofensivos (Yang).
Dado
el excesivo desequilibrio que tiene el ser humano hacia el lado visible,
exterior, fuerte y tenso de la vida (Yang), el Tai Chi Chuan invita a
sus practicantes a tomar consciencia del otro lado (Yin): suavidad, interiorización,
relajación, etc. para finalmente lograr un equilibrio entre ambos
lados. Esta filosofía se orienta hacia la armonización del
individuo y de sus actividades. poniendo especial énfasis en la
relajación y en el entrenamiento interno, con el propósito
de cultivar una buena salud, calma interior y auto-defensa, desarrollando
equilibrio, flexibilidad, relajación, enraizamiento, sentido de
centro, de eje central, de esfera, de cambio y de desplazamiento, trabajando
desde la postura hacia el movimiento centrado y circular.
En
la práctica de Tai Chi Chuan están reunidas:
·
Un sistema de gimnasia que utiliza entrenamiento postural y series de
ejercicios de movimientos lentos, coordinados, continuos y muy precisos
con el fin de fortalecer, flexibilizar y relajar el cuerpo de una manera
progresiva y global (Chi Kung).
· Un método de meditación que enseña a serenar y concentrar
la mente.
· Un arte marcial que utiliza una combinación de suavidad y potencia
basado en ceder y tomar la fuerza del adversario para usarla a nuestro
favor
· Un herramienta para el desarrollo personal que enseña a equilibrarse
interiormente y a armonizarse con el mundo que nos rodea.
Tai
Chi Chuan no está basado en el cultivo de la fuerza bruta, ni de
la velocidad, ni de la picardía. La práctica implica un
cambio en la forma habitual de percibir y reaccionar frente a los conflictos,
buscando dejar de lado nuestras reacciones habituales de chocar, tensarnos
y bloquearnos, para poder usar la fuerza del oponente a nuestro favor
y cultivar el arte de "no resistir".
En
los últimos años el nombre "taichi" se aplica
también a la gimnasia suave de orígen chino. El nombre correcto
de la disciplina que incluye a "la gimnasia suave china" entre
otra serie de prácticas energéticas es Chi Kung. Esta práctica
de salud y relajación puede incluir algunas prácticas de
Tai Chi Chuan, generalmente formas.
Tai
Chi Chuan es un arte que no sólo trabaja la lucha con mano vacía,
sino también armas, fundamentalmente sable, espada recta y lanza
y al igual que en otras artes marciales, en Tai Chi Chuan existen diferentes
estilos, los más importantes son: Chen, Yang, Wu, Hao y Sun. Los
principios que rigen el arte son iguales para todos los estilos, las diferencias
entre estilos se asientan en la manera de usar el cuerpo para lograr estos
principios.
Autor:
Eduardo
Monteiro
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Bases
técnicas del Tai Chi Chuan
El
Tai Chi Chuan plantea el uso de la estrategia para vencer a la fuerza
y un uso inteligente de la propia fuerza y de los recursos técnicos.
Su suavidad es sólo aparente y obedece a una cuestión estratégica
denominada "esconder el acero dentro del algodón".
La
teoría básica del combate de Tai Chi Chuan hace referencia
al uso de la suavidad o fase Yin para vencer a la dureza y el uso de la
fuerza o fase Yang aplicada sobre la debilidad del adversario. En términos
prácticos esto significa que en vez de bloquear el ataque del oponente
lo desviamos o redirigimos, neutralizándolo a través del
giro de las articulaciones, especialmente de la cadera, y con el uso de
un buen desplazamiento de los pies. En este punto cambiamos de Yin a Yang
empujando, luxando, proyectando o golpeando al adversario. En el caso
que nuestro contraataque fallara volveríamos a cambiar de Yang
a Yin, aflojándonos y reubicando nuestra cadera, nuestros brazos
y nuestra posición para reatacar o para tomar la fuerza del nuevo
ataque si este llegara a producirse. Este intercambio es el que representan
las formas y el que se vuelve extremadamente efectivo cuando se practica
Tui Shou marcial.
El
Tai Chi Chuan se asienta sobre dos pilares básicos denominados
forma y función. Estos pilares no pueden ser separados y seguir
llamando a lo que quede, Tai Chi Chuan. Si se trata de separlos, la
practica resultante carece de sentido y dirección; y generalmente
se polariza hacia los extremos, convirtiéndose en muy blandas y
fofas o en duras y rígidas. La función de cualquier objeto
determina su forma, sino se mantiene esta relación (forma - función,
función - forma) los objetos se vuelven meros útiles decorativos.
El Maestro Ma Tsun kuen decía que: "Si lo que haces sigue
los principios (forma) pero no es útil en la aplicación
(función), la técnica es erronea. Si tu técnica es
efectiva (función), pero no sigue los principios (forma), lo que
haces es incorrecto. Sólo cuando forma y función son correctos,
la técnica es correcta."
El
aspecto forma representa el lado yin del símbolo y abarca todos
los entrenamientos realizados de manera individual es decir sin la participación
de un compañero-oponente. Estos consisten fundamentalmente en:
·
Chi Kung estático: ejercicios donde se mantienen o sujetan
diversas posiciones, con el objetivo de desarrollar la postura y la relajación.
· Chi Kung en movimiento: Estiramientos, balanceos, etc,
que tienen el fin de desarrollar los principios posturales, fortalecer
los tendones y las piernas, calmar la mente y lograr coordinación,
precisión y una base técnica que de paso al movimiento centrado,
enraizado y circular.
· Trabajo técnico: Entrenamiento de las técnicas
de forma individualizada, en combinaciones de defensa y ataque, usando
los principios desarrollados en la práctica de Chi Kung.
· Formas: Encadenamientos de técnicas marciales.
El
aspecto función representa el lado Yang del símbolo y abarca
todos los entrenamientos realizados con la participación de un
compañero-oponente. Estos consisten fundamentalmente en:
· Tui Shou (Manos que empujan) pautado: Combinaciones de defensa y ataque
siguiendo un patrón establecido. Estas pueden realizarse de forma
fija o móvil. Se denomina Tui Shou fijo cuando no hay desplazamientos
de pies, y fundamentalmente se usa para entrenar la cadera y los cambios
de peso, y Tui Shou móvil cuando implica desplazamientos.
· Tui Shou libre: Combinaciones de defensa y ataque de forma
libre, con el objetivo de que la técnica salga de manera suelta
y sin tensión. Por supuesto también puede ser fijo o móvil.
En Tui Shou se utilizan principalmente técnicas de empuje, controles
y luxaciones.
· San Shou (Manos que dispersan) Duai Da (forma de dos personas): Encadenamiento de técnicas realizadas por dos practicantes en una
sucesión de continuas transformaciones de defensa a ataque y de
ataque a defensa.
· San Shou libre: Es la culminación de los entrenamientos
de Tui Shou libre dando opción al uso de todo el arsenal técnico
de Tai Chi Chuan: puños, patadas, presiones, barridos, etc.
La
práctica del aspecto función es el método de testar
y desarrollar la relajación, las practicas de Chi Kung y de meditación,
la postura y por supuesto la técnica y las formas.
Autor:
Eduardo Monteiro
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TUI
SHOU: La función de la forma
Una
de las prácticas más particulares del Tai Chi Chuan es la
que se denomina "manos que empujan" o "manos sensitivas",
un método de entrenamiento marcial realizado con un compañero,
con el fin de sensibilizar y potenciar la consciencia corporal y mental
del practicante, ya que para que las técnicas funcionen, por un
lado, la postura tiene que ser impecable y por otro la mente tiene que
dejar de reaccionar con tensión, es decir hay que "dejar de
resistirse al adversario". Esta forma de entrenamiento tiene orígen
en el desarrollo estratégico del Tai Chi Chuan, cuya forma de combatir
es prioritariamente a corta distancia, donde el sentido de la vista no
es suficiente.
Tui Shou es el "método para desarrollar la habilidad sensitiva,
táctil y de desplazamiento de no estar donde el adversario quiere
colocar una técnica sobre ti, mientras tu tomas la ventaja y le
llevas a desproteger un hueco donde vas a poder aplicar tu técnica."
En
la práctica de Tui Shou (empuje de manos), se utilizan principalmente
"técnicas de empuje", de ahí su nombre. En la
estrategia de Tai Chi Chuan es prioritario tomar la fuerza del adversario
para "que el movimiento se realice"; "el empujón"
es una herramiento extremadamente efectiva para enseñar al practicante
la capacidad de sentir o escuchar (ting jing) la profundidad, intención,
potencia y tipo de esa fuerza.
La
práctica de Tui Shou en el sistema Ma Tsun Kuen se entrena de la
siguiente manera: los principiantes comienzan con los métodos de
una mano, consistentes en dos ejercicios básicos y más tarde
progresan a los métodos de dos manos. A medida que el alumno va
aprendiendo a reaccionar de una forma cada vez mas relajada, se van introduciendo
mas elementos dentro de los ejercicios y se va dejando a un lado el ejercicio
pautado, dirigiéndose hacia una práctica más libre.
Estos métodos son denominados de "pie fijo", ya que se
impide el desplazamiento de los pies para promover habilidades consideradas
vitales en el Tai Chi Chuan: correcto uso de la cadera, la rotación
de las articulaciones, la relación estratégica de los brazos,
el principio de lleno - vacío, etc.
Cuando
estos métodos están bien establecidos, se continua con los
métodos de Tui Shou de "pie móvil", introduciendo
técnicas de evasión, esquiva y anticipación a través
del desplazamiento de los pies. El alumno aprende progresivamente estos
métodos y paso a paso va aumentando su entendimiento de los principios
del Tai Chi Chuan y su capacidad para aplicar las técnicas.
La
clave para capacitarse en Tui Shou es comprender el funcionamiento y el
objetivo de este entrenamiento. Tui Shou entrenado con el fin de aprender
Tai Chi Chuan no tiene nada que ver con competir, aquí no hay rival
al que tratar de vencer, sino que cada movimiento es una oportunidad de
aprender y de cambiar. A esto se refiere la famosa frase mal traducida
de "invertir en pérdidas". Tiene que quedar bien claro
que Tui Shou no es combate, es un ejercicio realizado con un compañero
y no contra un compañero y está diseñado para desarrollar
dos habilidades: "Dong Jing" saber leer a través del
tacto la dirección, la potencia, la profundidad, y el punto de
decarga de los movimientos del compañero y "Jie Jing"
(neutralizar) que consiste en desviar el ataque fuera del cuerpo o quitar
el cuerpo de la trayectoria del ataque (no estar), sin que el compañero
lo perciba (tomar la ventaja), y sin interrupción o corte, contraatacar,
usando la fuerza, inercia y/o intención del oponente a nuestro
favor.
En
el sistema Ma Tsun Kuen, la práctica intensiva de Tui Shou sirve
para aprender la manera de realizar, desarrollar y testar la aplicación
de los principios (físicos y mentales) y de las técnicas
(posturales, energéticas, meditativas y marciales) del arte del
Tai Chi Chuan.
Autor: Eduardo Monteiro
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Aprender
un arte
Todo
aprendizaje tiene una dirección y un propósito. En el caso
de Tai Chi Chuan el camino se dirige hacia la salud, la calma interior,
la auto-defensa y al conocimiento de uno mismo. Aprender
un arte es la consecuencia natural de practicar un arte. El Tai Chi Chuan,
así como cualquier otro arte no se aprende, se practica. La habilidad
en Tai Chi Chuan es el resultado de tu experiencia con el Tai Chi Chuan.
Uno sólo aprende por sí mismo, a través de su propia
práctica. Podría llegar a pensarse que aprender un arte
consiste en invertir suficiente dedicación para conseguir las habilidades
que brinda ese arte. En cierto sentido eso es así, pero esa es
sólo una pequeña parte del proceso.
Cuando
valoramos nuestros actos por los logros que vamos a conseguir y no por
el aprendizaje y la satisfacción que lo que hacemos nos produce,
hemos perdido de vista el valor y el placer que ofrece la práctica
y el proceso de aprendizaje. Os aseguro que en la practica artística
hay mucho papel emborronado, muchos movimientos fallidos, muchas escalas
que no suenan bien, y muchas rimas que no riman, y de estos logros fallidos
es de donde más se aprende. Valorar los resultados por encima del
proceso, nos lleva a juzgarnos según los objetivos cumplidos o
fallados: soy torpe por que no consigo coordinar bien los brazos, soy
tenso por que no consigo relajarme, soy débil por que me tiemblan
las piernas, soy listo por que esto me sale mejor que tu, etc.
En
vez de correr tras los objetivos, hay otra forma de hacer las cosas, que
en mi opinión es mas equilibrada. Esta consiste en involucrarse
profundamente en el propio proceso de aprendizaje, es decir en la práctica
y dejar que los logros lleguen por sí mismos cuando tengan que
llegar. El problema
no consiste en desear los logros o desear reconocimiento por nuestros
logros, sino en convertir el logro y el reconocimiento en factor único de
motivación. Por muchos logros y reconocimiento que conquistemos,
nunca vamos a dejar de ser lo que somos, esto es "nosotros mismos"
ni más, ni menos. Ni más ni menos que otra persona o que
otra cosa. El proceso de aprendizaje se dinamiza cuando comprendes que
aprender es tu propia experiencia contigo mismo. Para mí, todos
los artes se resumen en uno: el arte de ser uno mismo. Ese uno mismo se
expresa a través de lo que hacemos, pensamos y sentimos.
Podemos
lograr el placer de aprender de una manera muy sencilla: soltándonos
y permitiéndonos que surja de nosotros la pura y simple naturalidad.
Recuerdas cuando éramos niños muy pequeños, pasábamos
horas y horas jugando. Jugar era nuestro arte de disfrutar experimentando,
de estar con algo por el simple gusto de estar, por la curiosidad de aprender
más acerca de ese algo y sin que para ello pensáramos en
un fin determinado. Además jugar implica aceptar el riesgo de cometer
errores, sin hacer juicios personales sobre estos errores (soy tonto,
no tengo talento, no valgo, etc.). Si empiezas a juzgar las cosas, el
proceso de aprendizaje se parará incluso antes de que se ponga
en marcha. Deja que tu habilidad surja de forma natural, en vez de cuestionar,
dirigir o restringir tu talento.
Bueno, ¿A que todo esto suena fantástico? Te sueltas, te relajas
y dejas que surja tu talento natural. Pero te estarás preguntando:
¿Eso, cómo se hace? Lo siento, no puedo engañarte:
"eso no puede hacerse". Eso no puede hacerse por que la naturalidad
no es un logro, es lo que queda después de "dejar de hacer"
todo lo que no es natural, al igual que el silencio no es un logro es
lo que queda después de dejar de hacer ruido, o la relajación
no es un logro es lo que queda cuando dejamos de hacer fuerza. Por tanto,
nadie te puede enseñar a soltarte, relajarte y dejar que surja
tu talento natural. Nadie puede enseñarnos a ser nosotros mismos.
Ser nosotros mismos es el proceso de "dejar de hacer" lo que
no somos.
Para
poder llegar a saber, es necesario que dejemos de lado las ideas que no
se corresponden con "la realidad de lo que es saber". A eso,
se le llama corrección. La corrección forma parte de todo
proceso verdadero de aprendizaje. Cuando
te olvidas de los objetivos, dejas de necesitar demostrarte a ti mismo
o a los demás lo que sabes. Cuando te entregas al proceso de aprendizaje,
cada movimiento, cada respiración, cada técnica se convierte
en una expresión auténtica de búsqueda y descubrimiento,
de pregunta y respuesta. Se dice que Tai Chi Chuan es el arte de la auto
- corrección continua, para mí, todos los artes verdaderos
lo son. Corregir es mirar más allá de las apariencias, es
mirar siempre hacia lo que aún no sabes. Tai Chi Chuan es un camino
de dejar de hacer lo que es incorrecto.
La
corrección es un proceso de intercambio, tu parte en el intercambio
de corrección es tomar conciencia de cómo te mueves, y la
del instructor es mostrarte la técnica. Si tu no buscas tomar conciencia
de cómo es tu postura, tu actitud, y tu movimiento, y no los reconoces
ni los aceptas tal cual son en ese preciso momento, tu aprendizaje se
estanca. Una corrección no es un juicio, es una orientación
para que tu entrenamiento vaya en la dirección correcta. El intercambio
de corrección se basa en el siguiente principio: "El estudiante
pone atención y toma conciencia de lo que hace, el instructor ofrece
su experiencia". Si este intercambio no se produce, ya sea porque
uno o los dos interesados no realizan su función correspondiente:
el proceso se estanca. Ser artista de Tai Chi Chuan o de cualquier otro
arte no consiste en imitación, sino por el contrario en ser uno
mismo. Por tanto, cuanto mayor es la experiencia real del estudiante y
mayor su grado de auto - conciencia, mayor será su capacidad para
auto - corregirse, de manera que cada vez más el proceso y la responsabilidad
del aprendizaje será propio.
Autor:
Eduardo Monteiro
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Una
historia de Tai Chi Chuan
El
Tai Chi Chuan me fascinó desde el primer día, había
encontrado una herramienta práctica para poder armonizarme interiormente
(cuerpo - mente - sentimientos - energía). Además el Tai
Chi Chuan enseña a testar y profundizar esa armonía aplicándola
exteriormente frente a la agresividad de un adversario, que no es más
que un espejo del propio miedo, y luego en la propia vida. En mi corta
carrera en este arte lo que más he aprendido y a veces muy duramente
es moderación. Siempre fui un radical o negro o blanco, desconocía
los grises, era pasional, descontrolado, visceral, directo y un arrogante,
como me llamaba John Higginson y posiblemente aún lo sea, pero
con algo más de moderación. Me inicié en la práctica
de Tai Chi Chuan en el año 1995 con el Instructor Ignacio Morillón
(Zhan Zhuang Chi Kung, estilos Chen Man Ching y Chen) debido a que consideré
que necesitaba un sistema para poder conocer y comprender lo que me pasaba,
recuperar mi salud y desarrollarme como persona. Mantuve una sólida
práctica personal desde el comienzo. A los tres meses, un grupo
de practicantes asturianos junto con el Instructor viajamos a Francia
al Encuentro Jassnieres de Tai Chi Chuan, esto me dió una perspectiva
mucho más amplia de lo que era este arte, dado que allí
se reúnen algunos de los principales exponentes europeos y americanos.
Mi interés principal era aprender Tui Shou (empuje de manos), además
de formas y Chi Kung, algo que era bastante difícil en aquellos
años, por ello después de este evento me inicio en Aikido
con el profesor Manuel Infiesta y en Pa Kua Chang con el profesor Carlos
Moreira, buscando "el arte marcial". Durante cinco años
consecutivos participe en el evento francés, convirtiéndose
para mí, en un foco de mi aprendizaje, debido a que allí
se patrocina especialmente la práctica de Tui Shou.
En el año 1997, en Francia, conozco a John Higginson (Master Instructor
Zhong Ding Association), con el que continuo mi aprendizaje hasta el año
2000.
En el año 1998 me inicio formalmente como Instructor, centrándome
exclusivamente en Tai Chi Chuan, estilo Chen Man Ching. En 1999 abandono
por completo el resto de practicas. En esos años mi practica personal
era de entre 6 y 8 horas diarias, todos los días. Viajé
en varias ocasiones a Inglaterra, y conocí a algunos de sus Maestros:
Nigel Sutton y Liang He King (excelentes artistas marciales), y ejercí
como traductor en los numerosos eventos organizados en España.
Con ánimo de conocer la competición de Tai Chi Chuan, en
1999, me presento a competir en Tui Shou en Madrid (primer y segundo puestos
en fijo y móvil respectivamente) y en Birminhan, Inglaterra (tercer
y segundo puestos en fijo y móvil respectivamente, segundo puesto
en formas de sable).
En ese mismo año realizo un viaje a Argentina. Mi tío Vicente
Nieto, un judoka con 25 años de practica, y con decenas de campeonatos
vencidos, me llevó a conocer a su Maestro, Sensei Pedro Fukuma,
un hombre de 82 años, que seguía entusiasmado con su arte,
con su edad todavía entrenaba a policías y cascos azules
del ejército argentino, tratando de implantar una nueva ética
de la defensa policial, algo muy loable en un país caracterizado
por los abusos. Un hombre de origen japonés, menudo, delgado, de
contextura aún fuerte, y mirada profunda y valiente. Su grupo de
alumnos me impresionó, practicantes de entre 14 años y 75
años muy entregados a la práctica. Se respiraba un ambiente
de respeto muy grande pero a la vez relajado y abierto. Había practicado
Judo a los doce años y recordaba alguna técnica básica,
entablamos buena relación y los visite para entrenar varias veces
en mis siguientes viajes a Buenos Aires. En una carta que me escribió
en enero del 2000 y que guardo como un preciado tesoro dice "las
piernas que ya no acompañan los dictados de mi mente, me hacen
sentir mas viejo, pero gracias a ello, estoy desarrollando con más
finura el arte de ceder para vencer". En esa época estaba
organizando un gran evento de Tai Chi Chuan en Gijón: "Primera
semana internacional de Tai Chi Chuan", que consistió en una
competición de formas, formas con armas y tui shou abierta a todas
las escuelas y estilos, y un buen número de talleres con Instructores
y Maestros (John Higginson, Victoria Holden, Fernando Chedel, Pedro Valencia,
José Seco y Steven) con diversos estilos y enfoques de la práctica
de Tai Chi Chuan, congregando a unos 150 participantes. Tenía muy
poco tiempo libre en Buenos Aires y quería visitar alguna Escuela
de Tai Chi Chuan, para ver como practicaban y de paso invitarles al futuro
evento de Gijón. Compré un revista de artes marciales y
me llamó la atención un anuncio: "Asociación
Argentina de Tai Chi Chuan. Tui Shou de competición para todos
los estilos". Pensé son unos locos o son realmente buenos,
vale la pena conocerlos. En ese tiempo la Asoc. Argentina, sede de la
Escuela Ma Tsun Kuen, estaba también organizando competiciones
en Argentina. Les llamé por teléfono y me invitaron a una
clase. Hice el calentamiento que dirigía el Instructor Juan Carlos
Boly (Cali) y después iniciamos juntos una ronda de tui shou libre,
frente a la mirada del Maestro Chedel. Mi práctica en esa época
se basaba en "enraizamiento", relajación, y una arsenal
de mañas a la hora de hacer tui shou. Al rato el Maestro Fernando
Chedel le hace una corrección técnica a su alumno, y le
pido si por favor me la puede mostrar a mí. Lo que me mostró
era en apariencia muy simple: "un lado cede y el otro controla el
centro". Me fue imposible lograrlo Yo no conocía esa habilidad,
hasta ese tiempo, mi práctica de tui shou era un forcejeo con mi
oponente hasta que uno de los dos se desequilibraba, mis trucos eran que
podía relajarme, volverme pesado y ser a la vez flexible, pero
desconocía que había una variante técnica. Esa corrección
fue de gran impacto para mí. Sólo me quedaba un día
más en Buenos Aires, era un sábado y pregunté "Mañana
¿Hacen algo?". Cali responde que mañana se reúnen
a entrenar porque están preparando una exhibición para presentar
en la inauguración del Campeonato mundial de Tae Kwon Do, que se
iba a realizar en Buenos Aires, "pero podes venirte que vas a poder
entrenar seguro con alguien". Tui Shou era el foco de mi búsqueda,
sabía que el trabajo de forma y Chi Kung (relajación, postura,
centro, meditación, etc.) sólo se podía testar y
desarrollar aplicándolo. Había visto filmaciones de Maestros
muchas veces, en especial la de Chen Man Ching, pero hasta ahora nadie
de las personas que yo había tocado tenía este nivel de
habilidad real. Ese sábado para mi total sorpresa entro en la Escuela
y me encuentro sólo al Maestro Fernando Chedel y a sus dos hijos
pequeños. Me dice "se fueron todos al parque a entrenar porque
hace un lindo día, si querés podés practicar conmigo".
Mi alegría era total aunque sabía que me podía caer
alguna mano pesada. Practicamos unas dos horas, me cayeron muchas manos
y varios choques contra la pared y el suelo. Era una verdadera delicia,
aquel hombre no se resistía y yo ya estaba "volando",
además lo interrumpí una y otra vez con numerosas preguntas
que él fue muy amable de responder ampliamente. Me despedí
muy agradecido pero totalmente descorazonado. Aquella inolvidable sesión
marcó la dirección de mi práctica durante un año.
Para junio de 2000 pude invitar al Maestro Chedel a España, ya
que participó como profesor en los talleres de la "Semana
Internacional de Tai Chi Chuan de Asturias". Vino junto al Instructor
Cali y se quedaron en mi casa un mes, exclusivamente dedicados a la práctica
de tui shou. En agosto volví a Argentina en visita familiar y a
entrenar. Un mes de intensa práctica. En noviembre viajo a Alemania
invitado por mi amigo, el Instructor Giles Busk para conocer y practicar
con los Maestros Tao Pin Siang y Lau Kim Hong. Conocer a Tao Pin Siang
fue demoledor para mis ideas del arte marcial y de la vida. Aquel hombre
de un metro cincuenta de estatura y unos 55 kilos de peso, de 83 años,
con enormes gafas oscuras (ya que le habían operado de cataratas
hacía unos días), de apariencia completamente sencilla y
"frágil" podía movernos con dos dedos, sin que
nosotros pudiéramos llegar ni a percibir donde estaba su centro.
Toda mi vida me la había pasado empujando y empujando, haciendo
fuerza, mucha fuerza, siempre todo para adelante. Este hombre no era fuerte,
no tenía cara de "artista marcial" sino cara dulce y
poseía esta tremenda habilidad. Nos repitió muchas veces
durante el seminario: "Primero de todo, no estar ahí",
"Sin fuerza, sin fuerza". Y yo siempre estaba ahí, en
el medio de todo, siempre listo para discutir, creyendo que había
algo para defender y mostrar mi punto de vista. Se me caían las
lagrimas.
En febrero de 2001 invito nuevamente al Maestro Chedel a Asturias y a
León. Durante un año mantuve clases semanales en Oviedo,
Gijón y León. Este fue otro mes a tope de práctica
y aprendizaje para mí y para mis alumnos, pero todavía seguía
con mi antigua forma, y eso hacía que comprendiera cosas pero no
las pudiera aplicar, eso me llevó a aprender la primera forma del
estilo Ma Tsun Kuen.
En marzo el gimnasio Palace donde entrenábamos se pone en obras
por tiempo indefinido, y para las clases de Tai Chi Chuan se habilitó
la discoteca que está en los bajos. La discoteca se llama "El
dragón"... Había un grupo de unos 30 practicantes,
pero el cambio de instalaciones hizo que los menos interesados abandonaran
la práctica. Cansados del olor a humo y de la orquestilla que ensayaba
junto a nosotros, nos fuimos a la playa de Poniente, la gente pagaba en
el gimnasio para ir a practicar a Poniente, muchos días bajo la
lluvia y el frío. En junio alquilamos el local para el Club Deportivo
Tai Chi Chuan Asturias con un grupo de alumnos (Ubaldo, Yago, David, Charo,
Pablo, Maite, Felix, Angel, Javi, Luis, Susana, Cristina, Teresa, Carmen
y Pili). Un desvencijado local, en el que trabajamos poniendo el suelo,
arreglando paredes, creando los vestuarios, poniendo la electricidad,
pintando, para convertirlo en una hermosa sala de práctica. En
Agosto vuelvo a Argentina, con muchas más ganas y decidido a empezar
de cero, mi experiencia con Tao Pin Siang lo había roto todo: reaprendo
las posturas, chi kung, la forma corta y la forma larga. Durante casi
una año estuve sin poder casi enraizarme, sino hacía fuerza,
me caía al más leve empujón, no quería usar
mis mañas, fue duro y me trajo mucha crisis, porque al mismo tiempo
que mi práctica se derrumbó totalmente, mi confianza se
derrumbó, empecé a replantearme mis valores y mis creencias,
entrando en una profunda crisis personal, que me llevó a conocerme
más pero muy a mi pesar a cometer graves errores con personas a
las que quería y apreciaba. Viajé durante semanas con el
Maestro Chedel por España y Alemania.
En el 2002, en plena crisis viajo a Francia: al primer encuentro de Chen
Man Ching Tai Chi Chuan junto con algunos alumnos (Pilar Mier, Raquel
Viñas, David López y Javier Fernández) y nos presentamos
a la competición, David obtuvo una medalla (segundo puesto en pie
móvil). Yo me llevé un alegría por David y un mazazo
en lo personal: no entendía ni veía como se podía
"no resistir", quería no hacer fuerza, pero no sabía
¿como?. El Maestro Fernando Chedel siempre me repetía "los
estas parando, los estas parando" y yo no quería pararlos,
pero ni me daba cuenta de que lo hacía. Si no resistía,
me tiraban y si resistía me tiraban también, porque ya no
sabía usar mis mañas.
En Octubre Fernando Chedel, Juan Carlos Boly, David López y yo
participamos en el Campeonato Europeo de Tai Chi Chuan en Dinamarca, el
Maestro como árbitro e impartiendo un curso y nosotros a competir.
A Caly y a David le tocaron categorías muy duras, con buenos y
numerosos competidores, su participación fue estupenda, logrando
Caly una plata en móvil y David una plata y un bronce en semi -
móvil y fijo. A mi me seguían tirando con facilidad por
lo que me daba mucha vergüenza competir. El primer día no
me tocó entrar a competir, pero hice varias rondas de entrenamiento
con diversos participantes, de resultados muy poco fiables, mi confianza
estaba "bastante baja" y gracias al Maestro Fernando Chedel
mi confianza dejo de existir, porque solía ponerse a mi lado y
gritarme "lo paras, los estas parando todas las veces joder!!!!!!".
Llegó un punto en que tenía muchos nervios y sólo
pensaba que me iban a pasar por encima. Obtuve tres medallas, pero eso
tuvo muy poco valor, ya que finalmente en mi categoría no había
casi gente y fuimos cinco competidores que luchábamos por los tres
puestos. El mejor premio para mí fue algo que ocurrió en
mi interior. Durante todos los rounds que el Maestro no le tocaba arbitrar
venía a vernos. Sus gritos se convirtieron en "no los pares,
si tenés que perder, perdé, la medalla importa un carajo,
pero no los pares!!!!". No se cómo, llegué a la final
de pie móvil, era el último round, la última oportunidad.
En un momento algo cedió dentro de mí, ahora realmente no
me importaba nada, eso hizo que me sintiera completamente relajado y entregado.
Empecé a moverme y por primera vez podía sentir a mi oponente,
"nunca antes los había realmente sentido", sentía
su centro y mi centro. Perdí el round por dos o tres puntos. Estaba
feliz, empezaba a entenderlo. Aunque el futuro deparaba aún, más
crisis y más cambios.
Con "no resistir" en el sentido más profundo, no hablamos
sólo de técnica marcial, sino que significa controlar tu
equilibrio, no excederte, no quedarte corto, saber cambiar, tener tu propio
centro, aquietar tu mente, ser sensible, no tener ideas prefijadas, estar
abierto, estar en paz por dentro, no defenderse, no reaccionar y moverse
con el otro. Eso implica atar muchos cabos sueltos dentro de nosotros
mismos.
En el año 2002, en Villaviciosa organizo el Primer Encuentro de
Ma Tsun Kuen Tai Chi Chuan, en 2003, en Colunga (Asturias) el segundo,
y en Mabe (Palencia), en 2004, el tercero. En 2003 el Maestro Chedel nos
visita unas tres veces y le acompañé a varios de sus cursos.
En febrero de 2003 regreso a Alemania por tercera vez, al Festival de
Tui Shou de Hannover acompañando al Maestro Fernando Chedel, que
impartía diferentes cursos. En las rondas de Tui Shou libre alguien
me saluda y me dice te acuerdas de mí, era un rival que me había
"vencido" en Dinamarca. Me acordaba perfectamente de él.
Iniciamos una ronda de práctica en pie fijo. Mi empeño era
y es "no resistir", "no tengo que pararlo, si caigo, no
pasa nada, me levanto y ya está". En un de los lances, mi
oponente se echa para atrás para esquivar un empujón dirigido
a su centro, en vez de resistirme a su agarre le aflojo el brazo, y sus
piernas fallan debido a la presión que ejercía su tronco
inclinado y cae al suelo, sin ningún esfuerzo y acción por
mi parte. ¿Eso significaba "no resistir"?
En esos momentos me salían algunas cosas, pero cuando me salían
no podía reconocer con claridad lo que hacía, y cuando no
me salían, tampoco. Todo está conectado, esto implica que
en áreas de mi vida, me pasaba lo mismo. La mente habla de las
cosas que piensa, pero pensar no me daba claridad. Comencé a hacerme
la pregunta ¿Qué siento? Los verdaderos sentimientos están
detrás de una coraza de ideas, miedos y tensiones. Persistir en
la pregunta, me trae claridad, y cuando encuentro que mi mente y mi corazón
chocan, me tomo el tiempo para ajustar mis pensamientos y sentimientos.
A partir de 2003, mi practica, mi postura y mi mente empezaron a estabilizarse
y a centrarse. El tema de la competición dejo de interesarme, así
como la idea de defensa personal o combate. Chi kung, forma y Tui Shou
empiezan a ser para mí, un arte. El arte de centrarse y moverse
centrado y de ser cada vez más consciente. En la práctica
no se pueden evitar los errores, pero hay errores en los que no se debe
persistir y errores que no se pueden evitar. Los errores en los que no
se debe persistir, son los que van en contra de nosotros mismos y en contra
de los principios básicos, los errores que no se pueden evitar
son los que generan nuestros intentos para conseguir aprehender los principios
esenciales del arte.
Autor:
Eduardo Monteiro
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Cuaderno
de notas de un practicante de Tai Chi
Hace
un año, más o menos, que empecé a practicar Tai chi
de la escuela MA TSUN KUEN en Gijón. Anteriormente y desde los
catorce años, ahora tengo cincuenta y cuatro, vengo practicando
diferentes artes marciales (Judo, Karate, Taekwondo), pero es en la practica
del Tai chi en donde estoy descubriendo una vía interior más
intensa.
Normalmente los occidentales nos acercamos a la practica de las artes
marciales por varias razones: unos , atraídos por el exotismo de
sus tradiciones, otros, como método de ponerse en forma, y como
no la mayoría para aprender un sistema de autodefensa que les de
seguridad ante una agresión. Pero pocos acceden a ellas como camino
de conocimiento, buscando en ellas una vía de formación
del carácter a través del entrenamiento.
Cuando explico a algún amigo que practico Tai chi todos lo asocian
a una especie de Yoga chino que proporciona salud, (algo para vejetes)
ya que tienen en su retina algunas imágenes de personas mayores
practicando sus coreografías lentas en algún parque de China,
y todos, indefectiblemente, se asombran cuando les explico que es un arte
marcial. Pero ¿puedes pegar a alguien con esos movimientos? Me
dicen incrédulos . Entonces les contesto que esos movimientos que
en alguna ocasión han visto y que para ellos no tienen sentido,
corresponden a un combate imaginario contra varios oponentes, en donde
se van enhebrando técnicas muy precisas de defensa y ataque.
Nada es gratuito en la forma, cualquier movimiento tiene su fin y su por
qué, todo corresponde al fruto del estudio de muchas generaciones
de personas que han entregado su vida a esa practica. Cuando hago forma
estoy practicando con la enseñanza acumulada de siglos de practica.
Pero ¿por qué tan lento? Me preguntan algunos.
Cuando practico la forma lentamente, (se puede hacer también rápida)
estoy siendo consciente de hasta el más mínimo detalle,
tomo conciencia de todo mi cuerpo, me concentro en la respiración,
el equilibrio, los cambios de peso y en la fluidez, enlazando las técnicas
sin cortes, buscando el espíritu de la forma.
Al principio me concentro en aprender los movimientos. Una vez aprendidos
aprendo a concentrar mi energía, que los chinos denominan chi ,en
el sitio correcto que cada técnica requiere, aflojando o expandiendo
mis músculos donde es necesario. Por último y con los años
de practica lograré meditar con la forma, cultivando mi energía
interna la cual me proporcionara salud, tanto física como psíquica
.
Tal como yo lo veo, el fin último del Tai chi es la búsqueda
personal de la armonía a través de su practica. Pero
el Tai chi no sólo es la forma. El trabajo individual de cada técnica
y su aplicación con compañero son fundamentales para saber
encontrar el verdadero espíritu de este arte marcial.
Sólo cuando recibo un empuje sé como debo reaccionar ante
él de forma correcta.
La practica del Tui shou (empuje de manos) nos revela la filosofía
del Tai chi. Poco a poco vamos desarrollando la sensibilidad para sentir
el ataque del oponente, aprendiendo a no chocar con él .
Nada fácil, por lo menos para mi que vengo de buscar la concentración
en la respuesta y no la expansión.
Aprender a estar relajado en un momento crítico puede ser tarea
para toda una vida, y el Tai chi es una propuesta para conseguirlo
En este arte me parece que es muy importante ahorrar energía, evitando
que esta se dilapide contrayendo músculos que no intervienen en
la acción. Cuando recibo un empuje mi tendencia es repelerlo imponiendo
tensión en toda la zona empujada; brazo, hombro, espalda, cuello,
pecho.
Una y mil veces soy corregido por el compañero de practica y por
el instructor, y poco a poco, no sin alguna desesperación voy consiguiendo
entender por ejemplo el concepto aflojar, mientras dirijo a mi compañero
a la posición de desequilibrio en donde puedo aplicar mi ataque
con mayor eficacia .
La figura del compañero de practica en el Tui shou es muy importante,
ya que es un espejo donde descubres tus defectos y te ayuda a superarlos.
Por eso creo que no se puede practicar un buen Tai chi sin este trabajo
, pautado o libre del Tui shou.Sé que tengo todo por aprender porque
empiezo a vislumbrar lo que hay que aprender
Autor:
Juan Carlos Gómez
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Tai
Chi y conflicto
EL
SÍMBOLO TAI CHI, representa la COMPLEMENTARIEDAD, INTERDEPENDENCIA,
INTERRELACIÓN e INTERCONEXIÓN de todo, que todo está
en constante CAMBIO Y MOVIMIENTO y señala un CAMINO DE ARMONÍA
en todas las relaciones.
La
práctica de Tai Chi Chuan no contiene solamente un aspecto técnico,
también implica un cambio en la manera de percibir los conflictos
y un cambio en la forma de resolverlos. La posibilidad de conflicto está
implícita en cada relación, ya que se produce cuando dos
o más vectores de fuerza se interfieren o chocan, algo que ocurre
muy a menudo. El conflicto no es ni positivo ni negativo, es algo que
existe y algo que tenemos siempre adelante, ya que se trata de la forma
que tiene la naturaleza de cambiar y evolucionar. Conflicto significa
necesidad de cambio, el enfrentamiento se produce cuando hay resistencia
al cambio. Por tanto conflicto NO significa enfrentamiento. En dónde
mejor se percibe este aspecto es en el entrenamiento de Tui Shou.
Resistirse
es el camino para convertir el conflicto en enfrentamiento, produciendo
estancamiento, aprendizaje doloroso y destrucción gratuita. La
aplicación de los principios implicados en el símbolo Tai
Chi nos permiten evolucionar, aprender descubriendo y desarrollar nuestra
creatividad.
Cada
persona tiene el poder de elegir convertir los conflictos: en enfrentamientos
o en nuevas posibilidades creativas, es una cuestión de enfoque,
actitud, y decisión personal.
|
Elecciones que nos llevan al enfrentamiento |
Elecciones que nos llevan a la evolución |
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Resistirse |
Aceptación
y cambio |
|
Tiene
que ser |
Es |
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Mente
- corazón |
Corazón
- mente |
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Tensión |
Relajación |
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Contracción |
Expansión |
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Preocuparse |
Dejarlo
ser |
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Chocar |
Aflojar |
|
Reacción |
Adaptación |
|
Tengo
miedo o enfado y reacciono |
Reconozco
que tengo miedo o enfado, trato de centrarme antes de actuar o decidir |
|
Convertir
la situación en un problema |
Convertir
la situación en un desafio |
|
Separarse,
cerrarse, oponerse, hacerse fuerte |
Relacionarse,
abrirse, complementarse, tomar conciencia |
|
Tengo
razón |
Me
interesa tu enfoque |
|
Tengo
algo que defender |
Siempre
hay algo que aprender |
| Soy
mejor o peor que otros |
Soy
yo mismo |
|
Tengo
unos objetivos y/o ideales muy claros y bien definidos |
Trato
de estar centrado, enraizado, calmado y conectado para sentir lo que toca
hacer a cada momento |
|
¿Qué hago? |
¿Qué siento? |
|
Tengo
que hacer |
Dejar
que suceda |
|
Tengo
que lograrlo sea como sea |
Nunca
tomar algo por la fuerza |
|
Esperar
siempre lo peor o lo mejor |
Cultivar
atención y confianza |
|
Esfuerzo
y obligaciones |
Dedicación
y trabajo satisfactorio |
|
Ganar
o perder |
Aprender,
crecer y colaborar |
|
Buscar
en el exterior |
Mirar
para adentro |
|
Cambiar
lo de afuera |
Cambiar
por dentro |
|
Perfeccionamiento,
trabajo duro y progreso |
Descubrimiento,
perseverancia y evolución |
|
No
quiero sufrir, no quiero dolor |
Tomar
conciencia y "responshabilidad" (habilidad de responder) sobre
nuestro propio vector de fuerza, es decir cuál ha sido o es mi
propio papel real en la situación |
|
Quejarse,
ofuscarse, resentirse, reprochar |
¿Qué
puedo aprender de esta situación? ¿A qué me estoy
agarrando? ¿Qué estoy tratando de defender? |
|
No
puedo cometer errores |
Si
no me arriesgo a cometer errores, no puede aparecer nada nuevo. Cada error
es una lección. |
| Tengo
que ocultar mis defectos |
Conocer
nuestros defectos es nuestro pasaje hacia al cambio y la libertad. |
| Autor:
Eduardo Monteiro |
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